Capítulo 30,55

A veces el mundo se me pone bizarro. Pero bizarro en serio, eh. Por ejemplo, hoy, caminando hacia mi casa por un nuevo camino, pasé por cinco gomerías/talleres, cuatro zapaterías, cuatro lavaderos de autos y una casa que vendía maniquíes. Sí, así de creepy. Estaba el vendedor entre su multitud de amiguitos silentes. También pasé por una veterinaria chiquita, chiquita que tenía una paloma con plumas tipo el cuello con nombre raro que tiene Cervantes en todos sus retratos.
Además, a veces el mundo se me pone bizarro. Pero bizarro en serio. Por ejemplo, no entiendo por qué ciertas cosas evidentes no fueron notadas por nadie antes. O, si lo fueron, cómo es que nunca me enteré de que se comentaba eso. Hoy todo pasó por lo inexplicable de que nadie se haya dado cuenta de una evidente realidad: el ADN se puso pajero cuando hizo a Florencia Bertotti y agarró un cacho que le había quedado de Arturo Puig.

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